

Qué ocurre en el cerebro cuando se consume MDMA

El MDMA actúa sobre la red de comunicación química que tiene el cerebro, es capaz de modificar la liberación de tres neurotransmisores diferentes: la serotonina, la dopamina y la noradrenalina.
Para comprender las alteraciones que provoca esta droga, es necesario, en primer lugar, entender el funcionamiento del sistema nervioso.
¿Cómo funciona nuestro sistema nervioso?
En nuestro sistema nervioso la información se transmite principalmente a través de señales que saltan de neurona a neurona formando unas estructuras llamadas sinapsis nerviosas. Una neurona almacena en vesículas unas pequeñas moléculas llamadas neurotransmisores. Cuando esta neurona recibe una señal, libera el neurotransmisor al exterior que se une a un receptor que encuentra en la membrana de siguiente neurona. Esta unión provoca cambios en el potencial eléctrico de la neurona excitándola o inhibiéndola y así transmitir una señal. Además, parte del neurotransmisor puede ser captado por la misma neurona que lo ha liberado a través de proteínas llamadas transportadores, disminuyendo así su efecto en la segunda neurona.

Neurotransmisores implicados en la acción del MDMA
El principal afectado es la serotonina, también conocida como enteramina o 5-hidroxitriptamina. Esta, es sintetizada a partir del triptófano, un aminoácido que se adquiere a través de la dieta. Su producción tiene lugar principalmente en los núcleos de rafe unos agregados celulares que se encuentran en el tronco encefálico. Además, se proyecta por todo el sistema nervioso central y periférico hasta tejidos como el digestivo o el cardiovascular. Por ello, sus funciones son muy diversas y van desde la regulación de apetito, el sueño, el ritmo cardiaco y la temperatura corporal, hasta la regulación de los niveles de energía, el humor y las funciones cognoscitivas. Esta ayuda a conseguir sensación de bienestar, por lo que al aumentar sus niveles disminuye la sensación de dolor.

El efecto del MDMA en el sistema serotoninérgico se debe a un aumento agudo y rápido en la liberación de serotonina que se encuentra almacenada en las neuronas. Esta provoca un aumento de su unión al receptor por lo que se da una respuesta mayor en la célula receptora. Asimismo, se inhibe la recaptación de serotonina ya que al unirse el MDMA a su transportador SERT este deja de introducir serotonina a la célula y comienza a liberarla al medio extracelular, especialmente tras la administración de dosis altas.
Esta liberación en grandes cantidades de serotonina hace que posteriormente haya un déficit de este neurotransmisor en el cerebro, lo que contribuye a los efectos negativos que la persona puede experimentar durante los próximos días después de consumir MDMA. Esto es potenciado por la actividad inhibidora del MDMA sobre el triptófano hidroxilasa, una enzima limitante en la síntesis de serotonina. Por lo que, al estar inhibida se reduce su síntesis.
Aunque el efecto más potente sea sobre la serotonina, no nos podemos olvidar de mencionar la dopamina. Esta en el sistema nervioso central, se encarga de la regulación de la función motora, emotividad y la afectividad. Mientras tanto, en el sistema nervioso periférico se asocia a la función cardiaca, el tono vascular y la motilidad gastrointestinal. Al consumir MDMA, la sustancia interfiere con el transportador de dopamina (DAT), el cual comienza a liberar dopamina al especio postsinaptico.
Lo mismo ocurre con la norepinefrina, al verse afectado su transportador (NET) hay aumento de la actividad del sistema noradrenérgico que produce la activación del sistema nervioso afectando al sistema cardiovascular y la estimulación fisiológica.

Por tanto, los altos niveles de estos tres neurotransmisores es lo que provoca los efectos del MDMA:
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Serotonina → conexión y bienestar
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Dopamina → placer
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Noradrenalina → activación