
Efectos y riesgos del consumo de MDMA
Los efectos del MDMA son diversos y suelen comenzar entre los 20 y 60 minutos tras su consumo, alcanzando su máxima intensidad entre una y una hora y media, y pudiéndose mantener durante un periodo de entre 3 y 5 horas.
Efectos psicológicos
Entre los efectos psicológicos subjetivos se incluyen:
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Sensación de bienestar
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Mayor extroversión
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Mas empatía hacia los demás
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Disposición a conversar
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Disminución de pensamientos negativos
Asimismo, muchas personas experimentan una intensificación de la percepción sensorial, donde los colores y sonidos pueden parecer más intensos o vividos. Sin embargo, en algunos casos también se han descrito efectos adversos como depresión, irritabilidad, ataques de pánico de corta duración o alucinaciones visuales e ideas paranoides. Estos efectos, aunque no siempre se den, pueden alargarse durante días.
Efectos fisiológicos
También produce efectos fisiológicos como la hipertensión e incremento de la frecuencia cardiaca, mareos, y en casos más graves pérdida del conocimiento y convulsiones.
En las horas posteriores del consumo se ha observado que hay una reducción de la percepción y predicción del movimiento, lo que puede afectar como a actividades como la conducción. A esto se le añade, que una vez se metaboliza la droga, algunos derivados producidos pueden interferir con el propio metabolismo. Por lo que, si se siguen consumiendo dosis, estas puedan producir niveles en sangre más elevados y por tanto agravar los efectos tóxicos de la droga.
EFECTOS A LARGO PLAZO
La exposición repetida de MDMA es capaz de provocar una reducción a largo plazo de concentraciones de serotonina y disminuir el número de neuronas serotoninérgicas en el tejido cerebral. Por ello, el MDMA es considerado neurotóxico para las terminales serotoninérgicas. Esto es debido a que el MDMA induce estrés oxidativo.
¿Qué es el estrés oxidativo?
Pues bien, nuestro cuerpo está generando energía constantemente para poder movernos, respirar, pensar… en este proceso se producen radicales libres, unas moléculas que son reactivas y pueden dañar otras como proteínas o ADN mediante un proceso llamado oxidación. Normalmente el cuerpo tiene sistemas antioxidantes que permiten neutralizar estos radicales, pero en algunos casos estos sistemas no son suficientes y la cantidad de radicales libres supera la capacidad del organismo para neutralizarlos. En estos casos se genera estrés oxidativo.
El cerebro es especialmente vulnerable a este fenómeno porque es el órgano que más energía consume. El MDMA, al aumentar la actividad cerebral y la liberación de neurotransmisores aumenta la producción de estos radicales libres. Además, al interactuar con los transportadores de serotonina, dopamina y metabolitos neurotóxicos se puede favorecer la formación de radicales hidroxilos.
EFECTOS POR CONSUMO REGULAR DE MDMA
El consumo habitual de MDMA se relaciona con diversas alteraciones tanto físicas como psicológicas. Entre las más frecuentes se encuentran:
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Trastornos del sueño
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Diminución del apetito
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Problemas de concentración
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Síntomas depresivos
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Trastornos cardiacos
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Impulsividad
Además, se ha asociado al deterioro de funciones cognitivas como la memoria o la atención. No obstante, es importante mencionar que estos efectos pueden ser causados por el consumo simultaneo de otras sustancias como cocaína, alcohol o cannabis u otras drogas que se encuentran con frecuencia en pastillas de éxtasis.
Otro aspecto relevante es que muchos problemas neuropsicológicos no se revierten tras la abstinencia prolongada, lo cual sugiere la existencia de una lesión neurotóxica duradera. Diferentes estudios indican una disminución de la actividad cerebral en estado de reposo de áreas como la corteza prefrontal, parietal, temporal, la amígdala y el hipocampo, zonas que participan en las emociones, el aprendizaje y la memoria.
TOLERANCIA Y DEPENDENCIA
No hay evidencia de que el MDMA provoque un problema de dependencia, es más muchas veces cuando se consume con demasiada frecuencia se produce una diminución de los efectos placenteros y un incremento de los desagradables. Aun así, algunas personas muestran síntomas de adicción, como el consumo continuo a pesar de las consecuencias negativas físicas o psicológicas.


El consumo MDMA suele asociarse a entornos con gran actividad física y ambientes calurosos, ya que tiene propiedades estimulantes. En estas condiciones puede aparecer uno de los efectos agudos más importantes, la hipertemia, es decir, el aumento de temperatura corporal. Este es uno de los principales síntomas de la toxicidad aguda inducida por MDMA y la causa mayor de muertes por esta droga. Esto es debido porque el MDMA interfiere con la capacidad de nuestro cuerpo de regular la temperatura. Se han llegado a observar temperaturas de más de 43ºC. En este caso es urgente la atención médica, ya que puede provocar la aparición de otros problemas toxicológicos como coagulación intravascular o fallo renal agudo.
Por otro lado, el consumo de la droga junto al ejercicio intenso puede favorecer la deshidratación, que como consecuencia puede provocar que la persona beba una gran cantidad de líquido en un corto período de tiempo produciendo un desequilibrio de electrolitos o edema cerebral.


