

En 1965, el químico Alexander Shulgin volvió a sintetizar el MDMA y comenzó a difundirlo a su círculo cercano de terapeutas bajo el nombre de “Adam”. Estos se centraron en explorar su posible uso en psicoterapia ya que la sustancia mejoraba la comunicación y la apertura emocional entre paciente y terapeuta.
Entre el 1977 y el 1985, se utilizó principalmente en contextos terapéuticos y experimentales en el movimiento New Age. No fue hasta principios de los años 80 que se comenzó a expandir su uso como recreativo bajo el nombre de “éxtasis”, una denominación más atractiva para el público. Durante este periodo de tiempo fueron apareciendo otros laboratorios que también la sintetizaban.
Prohibición y regulación
No fue hasta el 1984 que la Drug Enforcement Agency (DEA) propuso la prohibición del MDMA. Esta decisión generó una fuerte oposición por parte de médicos y abogados que defendían su valor terapéutico. Sin embargo, finalmente fue clasificada en la Lista I de la Comprehensive Substances Act. Esto implica que se consideró una sustancia con un alto potencial de abuso, sin uso médico aceptado y cuya seguridad no está garantizada ni siquiera bajo supervisión médica, lo que conllevo a la prohibición de su consumo para fines terapéuticos o recreativos y tráfico ilegal. La decisión se apoyó principalmente en el estudio de Charles Schuster publicado en la revista Science que indicaba que el MDMA era capaz de producir lesión cerebral en ratas.
Poco después, en abril de 1896, un comité de expertos de la OMS reunidos en Ginebra decidió incluir el MDMA en la lista I de Convenio sobre Psicotrópicos, convirtiendo el MDMA en una droga ilegal en todo el mundo.
Expansión recreativa
A pesar de su prohibición, el éxtasis, en pocos años pasó de ser una sustancia consumida en círculos muy concretos a convertirse en una droga ampliamente asociada a la cultura de las fiestas y la música electrónica. En Estados Unidos, el MDMA comenzó a consumirse en ambientes urbanos asociados al arte y a la cultura alternativa y posteriormente se popularizo en las fiestas donde surgió la música house y tecnho. A Europa llego a finales de los años 80, extendiéndose especialmente en discotecas de ciudades como Valencia o Ibiza, donde la cultura de la fiesta y la música electrónica era más presente.
Es decir, la expansión del MDMA no solo es un fenómeno farmacológico, sino que está ligado fuertemente con el proceso cultural de la música electrónica y las transformaciones en el ocio juvenil.